Antecedentes Históricos

En el contexto de nuestro Estado, según el Bosquejo Histórico de Zacatecas, de Salvador Vidal, en agosto de 1830 los diputados Rafael de las Piedras y Francisco de la Parra propusieron ante el IV Congreso Constitucional la fundación de una biblioteca pública. Esta solicitud fue aceptada y el 5 de enero de 1831 se expidió el decreto en el que se indicaba su establecimiento. Así inició sus funciones con los libros que poseía el Congreso, aparte de los que la misma Legislatura estimó conveniente comprar para ampliar el acervo. Se le asignó un espacio en el mismo inmueble que ocupaban los Juzgados de Primera Instancia, es decir, el edificio llamado Palacio de Mala Noche ubicado en la Avenida Hidalgo y Callejón de Veina, eran   dos salones en el lado Sur de la planta baja, de un edificio construido a finales del siglo XVIII y principio del XIX propiedad de Don Manuel Rétegui. Hoy, se puede observar en la puerta el letrero que dice Biblioteca Pública.

La creación de la biblioteca surge en un contexto cultural especial, en el que los habitantes del estado en su mayoría carecían de educación  y la prioridad de los gobiernos en ese aspecto era precisamente enseñar a leer y escribir al pueblo. Debido a la inestabilidad política la biblioteca tuvo muy poca actividad, por ello, en el año de 1850, siendo el General Francisco G. Pavón, Gobernador del Estado, tomó la decisión de clausurarla por considerarla un servicio ocioso  en  una sociedad que apenas unos cuantos sabían leer y escribir, y por otro lado, por el gasto que originaba al erario público. Con este hecho la biblioteca dejó de brindar el servicio, y permaneció cerrada hasta el año de 1856, cuando nuevamente se incorporó a la actividad en este caso, a la académica.
   
En el año de 1859 el gobierno estatal, al ejecutar las Leyes de Reforma, los libros del Convento de Guadalupe se trasladaron a la Biblioteca Pública del Estado. Salvador Vidal en La Continuación del Bosquejo Histórico de Zacatecas, tomo III, menciona que la librería del convento contaba con doce o quince mil libros, y que esa cantidad se dividió en dos: una parte se quedó en la biblioteca de la ciudad de Zacatecas y otra se trasladó a Tlaltenango, a solicitud del sacerdote del lugar. Por disposición del Congreso del 31 de octubre de 1861, a partir de esa fecha, la biblioteca pública del Estado, que aún permanecía en el mismo lugar, quedó integrada con los libros que ya tenía en existencia, más los que se habían ingresado de la biblioteca del Convento de Guadalupe. Además continuó dependiendo de la Secretaría del H. Congreso del Estado.

Esta referencia histórica nos permite exaltar la constante presencia del Congreso del Estado en la conformación, conservación y mantenimiento de la Biblioteca Pública durante más de ciento cincuenta años.

En el año de 1985 se instituyó la Dirección General de Bibliotecas, a nivel nacional y al iniciar sus labores en tierra zacatecana, al igual que en todas las entidades del país, además, se crearon las condiciones para obtener control del acervo de las bibliotecas públicas mexicanas. En el caso de Zacatecas en la biblioteca pública había dos tipos de acervos que dependían de la Secretaría de Educación y Cultura: la bibliografía del periodo novo hispano y la bibliografía contemporánea. Con la segunda se formó parte de lo que hoy constituye la Biblioteca Central Mauricio Magdaleno, y con la colección antigua la Biblioteca de Colecciones Especiales Elías Amador.

Posteriormente en 1986 al crearse la Biblioteca Mauricio Magdaleno, el acervo que estuvo bajo la custodia del Congreso se integró al nuevo adquirido.